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La riqueza de la Iglesia católica: una mirada más allá de los bienes materiales

Las RIQUEZAS de la Iglesia Católica ¿son reales?

Antes que nada, doy las gracias a Soledad, la directora del programa de Radio María “La verdad nos hace libres” proporcionarme tan valioso material.

Primera idea primordial: Dios nos ha creado y merece lo mejor

Hay que partir de una idea primera y principal: Dios, que nos ha creado, que nos sostiene y del que procede todo bien, merece lo mejor y, una manifestación de ese darle lo mejor está en el culto que le tributamos y todo lo que rodea a ese culto. 

Por otra parte, tenemos derecho a manifestar nuestro amor y agradecimiento a Dios ofreciendo generosamente nuestros bienes con ese fin. 

De hecho, a lo largo de los siglos, no solo los ricos, sino gente muy humilde, con gran sacrificio, ha donado en la medida de sus posibilidades y con generosidad extrema, bienes para el culto al Señor y a la Virgen. Y, esa voluntad, ha de ser respetada. 

Además, esos bienes dedicados al Señor, no son para disfrute de una élite; sino que, desde el más pobre al más rico, desde el niño al anciano, desde el enfermo al sano pueden ser disfrutados. ¿Cuántas veces los templos son lugar de refugio de los indigentes?

Iglesia de San Antón del padre Ángel en Madrid
Iglesia de San Antón en Madrid. Fuente: El PAÍS

También la propia riqueza de los templos, las vidrieras son catequesis que todos pueden entender. 

Examinémonos: Cuándo amamos a alguien, cuando queremos celebrar algo importante: una boda, un bautizo…; o actos sociales: una graduación, el primer empleo, un cumpleaños, un aniversario… ¿No buscamos lo mejor? 

Cómo se han ido gestando las riquezas. Breve repaso histórico

Pero ¿cómo se ha ido gestando esa riqueza? y ¿por qué en ocasiones y en determinadas etapas históricas, no se ha obrado correctamente a la hora de llevar a cabo ciertas transacciones? 

Origen remoto: 

El origen está en el deseo de tributar a Dios todo el honor que se merece y en el amor a su persona. Recordemos el pasaje en el que Jesús defiende a María cuando le unge con un perfume muy caro: 

«Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?». Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando. Jesús dijo: «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; 8porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis». (Jn 12 1-8)

Junto a ello, también, en el deseo de sostener algo bueno, que nos hace bien y hace bien a muchos. Otro pasaje de la Escritura, ilumina esta idea. En él se nos habla de la vida en las primeras comunidades cristianas, de la generosidad de los primeros creyentes en Cristo y cómo sus bienes se distribuían equitativamente: 

«El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma: nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía, pues lo poseían todo en común. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y se los miraba a todos con mucho agrado. Entre ellos no había necesitados, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero de lo vendido y lo ponían a los pies de los apóstoles; luego se distribuía a cada uno según lo que necesitaba. José, a quien los apóstoles apellidaron Bernabé, qué significa hijo de la consolación, que era levita y natural de Chipre, 37tenía un campo y lo vendió; llevó el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles». (Hc 4, 32-37) 

Esa experiencia, sin embargo, trajo la pobreza a la Comunidad de Jerusalén, para la que Pablo tuvo que hacer colectas en otras comunidades para socorrerlas.

La mundanización de la Iglesia 

Cabeza de Constantino I, uno de los impulsores del edicto por el cual se declara la libertad de culto.

Las comunidades fueron creciendo en medio de las persecuciones; pero en el año 313 d.C. Constantino declaró la libertad de cultos en todo el Imperio, y el Cristianismo, tantas veces perseguido, inició entonces el largo camino que le convertiría en la religión oficial de Roma. 

En el año 378 subió al trono el hispano Teodosio, llamado el Grande. Obligado a defender las fronteras sin disponer apenas de tropas, Teodosio comenzó a servirse de forma masiva de soldados bárbaros, y firmó un tratado con los godos, a los que ofreció la posibilidad de asentarse en territorio romano, a cambio de que sirvieran en las legiones. 

Además, Teodosio convirtió el Cristianismo en religión oficial de Roma, al tiempo que prohibía la práctica del paganismo. La Iglesia y la fe de Cristo se identificaron con el Imperio, y los cristianos, otrora perseguidos, comenzaron a ocupar los altos cargos de la administración. La excelente organización de la Iglesia alcanzaba lugares a los que no llegaba la administración romana, y con el tiempo ocuparía en parte su lugar. 

Dando un gran salto histórico llegamos al Renacimiento. El Renacimiento es un movimiento cultural que surge en Italia en torno al 1400, se extiende a lo largo del s. XV y XIV. Marca el salto de la época Medieval a la Edad Moderna y trae consigo una gran transformación cultural, no sólo de las artes, sino también de las ciencias, de las letras y de las formas de pensamiento.

Frente a la sociedad medieval, en la que todo giraba en torno a la idea de Dios, durante el Renacimiento, el hombre pasa a ser el centro del universo. Emplea la razón como fuente del conocimiento y busca la verdad a través de la reflexión personal y de la investigación.

Es el momento en el que las grandes familias de Italia se apoderan del Papado y su visión de la vida…

Es el momento en el que las grandes familias de Italia se apoderan del Papado y su visión de la vida: la vuelta al mundo clásico, las grandes producciones artísticas en pintura, escultura y arquitectura, su gusto por la pompa y la grandiosidad se trasladan a la religión. Es este momento en el que puede decirse que la Iglesia empieza a acumular riqueza y poder, es decir, con palabras de Papa Francisco, a mundanizarse.

Necesidad de purificación

El desarrollo de la historia, instrumento purificador. Como el Señor, del mal, siempre saca bien, vino un momento de purificación con la Revolución Francesa (1789), en el que finaliza la Edad Moderna. 

Benedicto XVI, en su viaje apostólico a Alemania en 2011. Afirmaba: 

«En el desarrollo histórico de la Iglesia se manifiesta, sin embargo, también una tendencia contraria, es decir, la de una Iglesia satisfecha de sí misma, que se acomoda en este mundo, es autosuficiente y se adapta a los criterios del mundo. Así, no es raro que dé mayor importancia a la organización y a la institucionalización, que no a su llamada de estar abierta a Dios y a abrir el mundo hacia el prójimo. Para corresponder a su verdadera tarea, la Iglesia debe hacer una y otra vez el esfuerzo de desprenderse de esta secularización suya y volver a estar de nuevo abierta a Dios. Con esto sigue las palabras de Jesús: “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Jn 17,16), y es, precisamente, así como Él se entrega al mundo. En cierto sentido, la historia viene en ayuda de la Iglesia a través de distintas épocas de secularización que han contribuido en modo esencial a su purificación y reforma interior». 

Y añadía: «En efecto, las secularizaciones —sea que consistan en expropiaciones de bienes de la Iglesia o en supresión de privilegios o cosas similares— han significado siempre una profunda liberación de la Iglesia de formas mundanas: se despoja, por decirlo así, … de una pobreza que se abría hacia el mundo, para separarse de sus lazos materiales, y de este modo también su obra misionera volvía a ser creíble». 

Los ejemplos históricos muestran que el testimonio misionero de la Iglesia desprendida del mundo resulta más claro… Liberada de fardos y privilegios materiales y políticos, la Iglesia puede dedicarse mejor y de manera verdaderamente cristiana al mundo entero. Él, que está infinitamente por encima de mí, está de tal manera en mí que es mi verdadera interioridad. Mediante este estilo de apertura al mundo propio de la Iglesia, queda al mismo tiempo diseñada la forma en la que cada cristiano puede realizar esa misma apertura de modo eficaz y adecuado. 

La Iglesia en ocasiones se ha desprendido de bienes y ha ido simplificando el boato

Ejemplos: 

«Tanto Riccardi como Cárcel Ortí ofrecen multitud de datos que corroboran sus actuaciones, desde la gran cantidad de seminarios, conventos y parroquias que ofrecieron protección a los judíos en toda Europa, hasta el oro que Pío XII quiso dar a los alemanes para evitar en 1943 la redada de judíos en el gueto de Roma. «El Papa trabajó siempre en silencio para protegerlos», y lo hizo así «para evitar problemas mayores», asegura el historiador italiano. «Él intentó salvar al mayor número posible, por encima de cómo pudieran juzgarle después o qué pudieran decir de él», apostilla Cárcel Ortí. Como obispo de Roma, llenó de judíos conventos y comunidades de la ciudad, y lo mismo hizo en las universidades Gregoriana y Lateranense. «Eso está documentadísimo», atestigua el historiador valenciano». 

Pío XII fue un gigante en los años más difíciles de Europa. Alfa y Omega 12-01-2023 

La Verdad nos hace Libres 01-19-2023

Juan Pablo I sentado en la silla Gestatoria
  • El papa Juan Pablo I fue el último en usar el trono ceremonial llevado en hombros en 1978. Posteriormente, Juan Pablo II abandonó por completo el uso de la silla gestatoria, así como sus sucesores Benedicto XVI y Francisco. La silla ha sido funcionalmente sustituida en los tiempos modernos por el papamóvil.
  • Desde el siglo VIII hasta el XX, la tiara papal fue una triple corona usada por los papas, líderes de la Iglesia católica. El uso de ella era obligatorio en las ceremonias solemnes y representaba el poder del Papa de Roma. El 13 de noviembre de 1964 fue abandonado a partir del Pontificado de Pablo VI, pero donó su triple tiara de oro, plata y joyas a los pobres en una ceremonia en la basílica de San Pedro, convirtiéndolo en el último Papa en llevar la corona ceremonial. 

Para terminar, algunas preguntas que debemos hacernos

  • ¿Compartes tus bienes? 
  • ¿Has pensado el bien inmenso, no cuantificable, que ha hecho a lo largo de la historia la Iglesia y sigue haciendo? 
  • Dar a conocer a Cristo y su gran mandato del Amor. 
  • Salvaguarda de la cultura clásica. 
  • Humanismo cristiano. 
  • Dignificación de la mujer. 
  • Defensa de la vida en todas sus etapas. 
  • Atención a los pobres. 
  • Defensa de los indígenas. 
  • Defensa de los débiles. 
  • Creación de Universidades. 
  • Creación de Hospitales. 
  • Enseñanza gratuita para los más pobres. 
  • Casas de acogida para huérfanos, ancianos, indigentes… 
  • Atención a los enfermos de SIDA. 
  • Rehabilitación de drogodependientes. 
  • Acogida de inmigrantes. 
  • Acompañamiento a los soldados en lugares de guerra. 
  • Acompañamiento espiritual y humano en los hospitales. 
  • Aportación a la Cultura, al Derecho, al Arte (pintura, escultura, arquitectura…). 
  • Aportaciones a la ciencia y a la investigación.

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